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Cariniana pyriformis

Tarot-cards

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Abarco, chibugá, jequitiba rosa, bacu, fono, pepinillo

Historia del árbol

No es fácil la vida del abarco. En diferentes lugares del mundo es reconocido por la inigualable belleza de su madera. Y es considerada una de las especies nativas más promisorias de Colombia, por su dureza y una apariencia de similitud sorprendente con otros árboles africanos valiosos. Pese a que en Colombia no existen hectáreas representativas de bosque natural ni plantaciones con fines de explotación comercial de la especie, ha sido catalogada como un tesoro forestal, bastante interesante y poco investigado en el país.

Sin embargo, esta especie se encuentra altamente amenazada por la pérdida de su hábitat, puesto que se ha talado fuertemente. La lenta aparición de la especie en el bosque, durante el avance sucesional tardío, y su baja regeneración, inciden en que sus poblaciones estén en peligro crítico de extinción.

Por lo general alcanza entre 30 y 40 metros de altura, y diámetros de entre uno y dos metros; su copa es aparasolada, su tronco recto y cilíndrico, con ramas bien desarrolladas y raíces profundas. Su corteza externa es de color marrón oscuro, bastante fisurada, y se desprende en tiras largas que suelen ser usadas como amarres. Hojas simples, alternas, con borde aserrado. Flores grandes y dispuestas en espigas terminales, de color blanco-amarillento. Este árbol también es alimento humano; su semilla hace parte de la dieta en algunas regiones de la Amazonía colombiana, donde se consume cruda o frita.

Su fruto comestible, de color café, es llamativo por su forma de “pipa” o cápsula, de textura leñosa. Al madurar se abre a través de una sutura transversal que divide la parte superior del fruto y la separa en un solo bloque, dejando al descubierto la zona inferior llamada urna, que contiene numerosas semillas con alas, lo que les permite ser dispersadas por el viento.

Mensaje oracular

El abarco se manifiesta como un anuncio, sus semillas aladas se posan suaves y ligeras para alertarnos sobre la vulnerabilidad que puede acarrear la sobreexplotación de la belleza, de la fortaleza o de ambas.

El llamado de este árbol es a reconocer el valor propio y de lo que nos rodea. Valorar también exige cuidar y proteger, para evitar caer en la desmesura y el abuso. Renovemos nuestras estrategias para mantenernos vigentes sin que ello implique un sobreesfuerzo; es urgente procurar la armonía y el cuidado propios. En lo laboral, pese al valioso potencial de trabajo que caracteriza al abarco, es importante ser cauto y encontrar el modo de evitar excesos que produzcan agotamiento físico y mental, estrés y enfermedades.

Al encontrarnos con Cariniana pyriformis se nos invita a realizar una exploración interna para activar otros mecanismos que permitan reconocer el valor y usarlo de manera sabia y mesurada. Encuentra el balance perfecto entre trabajo y ocio, entre reposo y acción.