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Caesalpinia ebano

Tarot-cards

EL CAMBIO

Ébano, granadillo, morado, tanamé

Historia del árbol

Estamos, casi, ante una ilusión óptica. El luminoso tallo de este árbol -de copa aparasolada y follaje translúcido- resalta desde lejos en medio del bosque. Cuando es joven, su tronco luce blanco a la distancia. Pero si logramos observarlo de cerca, podremos ver que se trata de una corteza moteada -todo un caleidoscopio de muy variados tonos de grises, verdes y marrones- que lentamente se va tornando lisa. El ébano es un árbol mediano que puede alcanzar los dieciocho metros de altura y hasta cuarenta centímetros de diámetro en el tronco. Su follaje translúcido es de color verde claro. Sus hojas son alternas (dispuestas de una en una a lo largo del tallo), dísticas (ubicadas en líneas opuestas) y bipinnadas, pues cada hoja se subdivide a su vez en numerosas hojuelas. Sus ramas aparasoladas se abren para dejar pasar la luz. Sus flores son pequeñas, de color amarillo con pintas rojizas, y se disponen en racimos axilares. Sus frutos son legumbres cortas de color marrón muy oscuro. Y su madera es casi una leyenda. De gran belleza, la caracteriza especialmente su color casi negro. Su dureza y peso la hacen perfecta para la elaboración de artesanías, enchapados e incrustaciones.

Crece en zonas secas de la región Caribe colombiana, de donde es endémica, entre los 0 y los 1000 metros sobre el nivel del mar. Existen poblaciones conocidas en Guajira, Magdalena, Córdoba, Cesar, Atlántico y Antioquia. Debido al exceso de explotación, a su distribución restringida y a la acelerada deforestación en la región Caribe, esta especie enfrenta una alta vulnerabilidad y está categorizada en peligro de extinción.

Durante los dos siglos pasados, Riohacha fue un importante centro de exportación de esta madera, que también ha sido usada en proyectos de restauración arquitectónica en Cartagena. En el antiguo Egipto, usaron piezas talladas para decorar las tumbas, pues su dureza era ideal para la elaboración de molduras con diseños refinados en bajo relieve.

Mensaje oracular

Mudar de piel, renovar el vestido, probar nuevos matices. Este árbol nos invita a revisar aquellos aspectos de la vida que exigen cambiar de color. Algunas experiencias y condicionantes han escondido nuestro verdadero potencial, y como un tesoro, se nos invita a descubrir esa fortaleza y hermosura de nuestro espíritu, a reconocer las múltiples máscaras y personajes que actuamos como estrategia de protección.

Es momento de mudar las capas y dejar que los matices de la vida nos sorprendan y llenen de entusiasmo. Es el momento de un autorreconocimiento que conduzca a fortalecer nuestro ser, sin victimizaciones que desconozcan la belleza y el valor propio. El cambio es evolutivo.

Al encontrarnos con Caesalpinia ebano se nos invita a reconocer nuestro valor más allá de las capas y condicionamientos que nos llevan a ocultarlo.