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Magnolia polyhypsophylla

Tarot-cards

DESOCULTAR

Almanegra, magnolio de monte, almanegra de ventanas

Historia del árbol

Almanegra es un árbol bastante especial, y tan raro que solo existen unos pocos ejemplares en el mundo, ubicados en el Alto de Ventanas, en el extremo norte de la cordillera central de Colombia. Pueden llegar a medir hasta 30 metros de altura y un metro de diámetro. Su corteza estriada, marrón claro, puede recordar el aspecto de la piel de algunos reptiles, y su madera, densa y fuerte, ha sido muy utilizada para construir vigas y largueros. Al ser expuesta al oxígeno, esta cambia de un color blanco a un tono oscuro, lo que le da su nombre común: almanegra.

Pertenece a la familia de las magnoliáceas, los primeros árboles con flor que existieron en la Tierra. Produce frutos una o dos veces cada año, que pueden medir hasta siete centímetros de largo y tres de diámetro. Cuando maduran, adquieren un hermoso tono púrpura que atrae a los pequeños mamíferos y aves de la zona.

Sin embargo, a través de todo el año produce muchísimos botones florales, de los cuales solo algunos pocos llegan a abrirse y mostrar su belleza. Sus seis pétalos gruesos de color amarillento crecen hacia abajo, dándole una forma de campana que la distingue de otras magnolias. Lo más curioso es que, para evitar la autopolinización, las flores elevan su temperatura durante la noche, volatilizando sustancias químicas que atraen a cucarrones (coleópteros). Estos insectos quedan atrapados entre los pétalos de la flor, donde se embadurnan del polen contenido en los estambres. Luego, las flores se abren de nuevo con la esperanza de que el cucarrón llegue a otra flor abierta en otro árbol para completar su ciclo reproductivo.

Desafortunadamente, el Almanegra de ventanas se encuentra en peligro crítico de extinción. Su especializada estrategia de reproducción, sumada a la sobreexplotación y a su limitada distribución, lo hacen muy vulnerable a desaparecer.

Mensaje oracular

El almanegra de ventanas nos invita a volver al interior. Es oportuno emprender procesos de autoconocimiento que nos permitan identificar condicionamientos psíquicos. Desde que nacemos, el entorno influye en nuestras formas de pensar y actuar, pero no nos define por completo. Al igual que el almanegra, que se oculta en los bosques y revela su madera oscura al ser expuesta al exterior, descubrir y estar atentos a nuestras sombras nos permite comprender nuestra verdadera esencia y lo que queremos ser.

Al reconocer y desocultar nuestros más inesperados matices interiores, revelamos nuestra verdadera belleza y valor. A menudo, estos aspectos se ocultan detrás de una capa endurecida, pero al exponerlos al mundo brillan con todo su esplendor.

Recorrer el bosque para encontrarse para ver el almanegra Capa tras capa desocultar lo que fue guiando los pasos que nos trajeron hasta aquí a este bosque que nos cobija y reta Capa tras capa encontrar eso que decidimos ser despojándonos, reconociéndonos, recorriéndonos.