Historia del árbol
Estamos ante uno de los más famosos y apreciados árboles nativos de Colombia. Y por eso mismo, ante la paradoja de una especie cuya belleza y preciadas características la han puesto en riesgo de extinción. La vistosa apariencia de su madera -de veteado acentuado y definido, y que al ser pulida ofrece un lustre satinado de reflejos dorados- así como su alta durabilidad y nobleza, le han dado fama internacional y la han convertido en un tesoro para la ebanistería, la mueblería, la fabricación de artesanías y objetos de diseño de alto valor comercial. Es altamente resistente al ataque de hongos, insectos y a la humedad, y se le usa incluso en construcción, siendo apta hasta para usos estructurales. No es extraño entonces que su nombre perutilis signifique “muy útil”. El apelativo de “comino” lo recibe por su similitud anatómica y aromática con la célebre planta de la India. Por todas estas propiedades ha sido denominado como “el oro de las maderas”. De ahí que su indiscriminada comercialización, sumada a su lento crecimiento y a la deforestación de los bosques -que disminuye sus poblaciones y por ende sus dispersores naturales, como las aves, en especial los guácharos- haya llevado casi a la extinción de la especie. Nativa de la Amazonía colombiana, puede crecer de forma solitaria y favorable en bosques nublados y selvas húmedas, y algunas veces en grupos, sobre los filos de las montañas. Puede alcanzar hasta treinta metros de altura, a un ritmo de un metro por año. Sus pequeños frutos recuerdan la forma del aguacate, e incluso su olor es similar a este. Sin embargo, sus semillas no son fáciles de propagar después de que caen al suelo, pues suelen estar dañadas por el picoteo de las aves.
Mensaje oracular
El laurel comino o comino crespo viene a recordarnos el don de la oportunidad que se presenta como algo único y valioso, muy esperado y anhelado desde diferentes dimensiones. Es oportuno aprovechar este momento que se nos presenta de una manera casual. Ante oportunidades únicas, no hay lugar al “no” como respuesta. Las vetas doradas que exhibe este ejemplar nos hablan de la escasez de lo excepcional, es la oportunidad de oro. La oportunidad también hace alusión a un momento de reflexión para conservar, a través de la acción, situaciones cotidianas y personas importantes en nuestras vidas. También es la oportunidad de apreciar nuestro valor como individuos, de llegar hasta aquella veta ondulada del comino crespo, única, singular, y por lo tanto valiosa. Es momento de pulir esa veta interior tanto como sea necesario para que el brillo oculto resplandezca, nos ilumine y nos permita ser conscientes de nuestro gran valor. El comino se presenta, pues, como una oportunidad que es preciso aprovechar. Es importante revisar lo que es preciso brillar dentro de nosotros para atraer el brillo. Es momento de valorar y valorarnos, de cuidar y cuidarnos.