Historia del árbol
Este maravilloso ejemplar guarda gran similitud con el árbol de navidad, pues cuando florece sus sorprendentes flores cuelgan como atavíos o adornos en forma de largas espigas rematadas en esferas de color rojo/naranja y amarillo verdoso, por lo que su presencia embellece el entorno en el que se encuentre. Es un árbol de gran tamaño que sobresale en la superficie del bosque, alcanzando los cincuenta metros de altura. Su tronco es grueso, cilíndrico, recto y libre de ramas hasta gran altura, y alcanza diámetros de hasta un metro. Su corteza exfolia placas de tamaños variables con coloraciones grises, blancuzcas y pardo rojizas. Tanto el tronco como las ramas presentan lenticelas, protuberancias en forma ovoide que sirven para el intercambio de gases, facilitando la dinámica respiratoria del árbol. Las ramas son blancuzcas y muy extendidas; sus hojas son pequeñas pinnas opuestas, que se caen en ciertas épocas del año. Sus frutos son legumbres largas de gran tamaño que se disponen de manera pendular, algunas veces curvas. Sus semillas se encuentran recubiertas de un líquido de consistencia viscosa y transparente, de naturaleza gelatinosa, muy característico: una especie de “baba de alien” que se presenta de forma abundante en el árbol y que de repente cae al suelo, haciendo difícil la recolección de las semillas.
Mensaje oracular
Encontrar un momento para celebrar y agradecer la vida, lo cotidiano, los pequeños y grandes logros, es fundamental para reconocer la abundancia y nuestra propia capacidad de crearla. Como la navidad, Parkia nos invita a estar de fiesta, a celebrar. Nos recuerda habitar el momento en el que estamos y vivirlo al máximo. Sin embargo, si estamos afrontando situaciones que impliquen falta de fluidez, como la viscosidad que envuelve las semillas del rayo, confiar en que este no es más que un estado transitorio y que pronto llegará el momento de soltar y continuar. Parkia está aquí para confirmar nuestra capacidad de encontrar motivos de celebración; es momento de brillar como los árboles de la navidad, de liberar la belleza interior y celebrar en regocijo todo lo logrado.