Historia del árbol
Erguido en el bosque húmedo tropical encontramos el nogal maya, conocido con más de cincuenta nombres distintos, muchos de ellos provenientes de las lenguas indígenas de México. Este majestuoso árbol de grandes dimensiones, nativo de Centroamérica, puede alcanzar hasta 45 metros de altura y un diámetro de un metro. Aunque no es muy abundante, destaca por formar parte del dosel superior de la selva. Una de sus características distintivas es su abundante látex, dulce y fragante, que fluye en diversas partes del árbol, como las raíces, hojas, corteza, frutos y semillas. Este látex, de color rosado al contacto con el aire y de textura pegajosa, facilita su rápida identificación. Su aroma es descrito por algunos como “similar a la lejía o blanqueador”. Otro rasgo característico son las hojas, de color verde oscuro muy brillante. Tienen una punta afilada y un borde liso, y presentan un ensanchamiento llamativo en la base, acompañado de pequeñas estructuras puntiagudas llamadas estípulas. Estas se desprenden, dejando una cicatriz notoria en forma de anillo sobre la rama, a manera de círculos engrosados. Por lo general, un mismo individuo de esta especie puede presentar características masculinas y femeninas, según su etapa de floración. A los cinco años produce flores femeninas, mientras que a partir de cierto punto de su ciclo de vida su sexualidad cambia, produciendo flores masculinas. Esto denota un gran sincronismo en la especie para buscar todos los mecanismos posibles que garanticen la continuidad de su reproducción. Sobre sus semillas, conocidas como nueces mayas, se considera que pudieron haber sido un elemento fundamental en la dieta de los mayas precolombinos. Tostadas o cocidas, tienen un sabor similar a las castañas, y al molerlas se obtiene una harina negra que se utiliza en la preparación de tortillas, panes o café, entre otros productos, e incluso como sustituto del maíz.
Mensaje oracular
¡Es momento de despertar nuestra creatividad y fertilidad!. El nogal maya nos insta a ser prolíficos y abundantes, al igual que su látex que fluye en gran cantidad. Nos invita a activar nuestra energía sexual en armonía con el cosmos, a ser incubadores de nuevas ideas y proyectos, a sincronizar las energías. Si las circunstancias son propicias, es también un buen momento para embarcarnos en la maternidad o paternidad, sincronizando nuestros ciclos para mejorar nuestra fertilidad. Además, nos anima a nutrir y ser una fuente de alimento y sustento espiritual para los demás, al igual que las deliciosas nueces y hojas que ofrece. Brosimum alicastrum nos invita a examinar el estado de orden o desorden en nuestros ciclos y propósitos. El potencial alimenticio y la capacidad para dar y regular la vida, es posible a través de la sincronía y el equilibrio en todos los aspectos de nuestra existencia. Es momento de armonizarnos y encontrar el balance necesario para alcanzar nuestras metas y propósitos de manera fluida, coherente y fecunda.