Historia del árbol
Al indio desnudo se le conoce principalmente como árbolmedicina: se le atribuye cerca de medio centenar de usos posibles. Cuenta la leyenda que si una persona dibuja sobre su corteza aquella parte del cuerpo donde siente dolor, al cicatrizar el árbol la persona sanará. Dentro de los usos terapéuticos y medicinales más reportados para esta especie se encuentran, entre muchos otros, propiedades diuréticas, febrífugas, insecticidas, purgantes, como ayuda para la pérdida de peso, y como tratamiento para la cicatrización de ombligo, para la diarrea, el dolor de estómago, las enfermedades venéreas, y dolencias como gastritis, infecciones bucodentales, inflamaciones de la piel, picaduras de insectos y serpientes, quemaduras de sol, resfríos, sarpullidos, sangrado nasal, sarampión, úlceras...
Es un árbol nativo del bosque seco de regiones tropicales, donde alcanza hasta treinta metros de altura y un metro de diámetro. Su corteza exterior es bastante peculiar, ya que es lisa, rojiza o bronceada, y se desprende en capas. En general, su tronco y ramas tienen un notable color cobrizo cuando llegan a ser adultos, de donde proviene su nombre, por su gran parecido con el tono de piel de los indígenas americanos. Su corteza interna es verde y brillante: contiene estructuras celulares llamadas cloroplastos que ayudan al proceso de la fotosíntesis durante las épocas de sequía en las que el árbol pierde sus hojas, por lo que es bastante hábil para crecer rápidamente cuando recibe luz.
Se le usa como cerca viva y para reforestar suelos pobres e inclinados, pues es tolerante a los vientos fuertes. En las ciudades se recomienda como ornato en el espacio público. Su madera se emplea para la producción de triplex, pulpa para papel y en la construcción. Pero ante todo es un árbol arraigado en la cultura popular por su potencial curativo, y en algunas regiones de Colombia se le asocia con la energía masculina que da fuerza y sana.
Mensaje oracular
Indio desnudo nos invita a entender la enfermedad como camino, como posibilidad de curación del ser. El encuentro con esta planta es un privilegio que nos permite gozar del poder mágico-curativo que nos otorga la naturaleza; la posibilidad de mejorar y trascender es múltiple y germina desde el interior. Estar frente a este árbol significa que contamos con los atributos suficientes para sanar el cuerpo, la mente y el espíritu. La presencia de este espléndido árbol es potente y significa sanación como regalo para nuestras vidas.
Al encontrarnos con Bursera simaruba se nos invita a recordar la corteza escamosa y versátil: en su exterior, capaz de desprender -en capas color bronce- todo aquello que necesita ser renovado sin dejar huellas, pues es liberado mediante un proceso de cicatrización permanente que renueva y edifica. Y su corteza interior -de intenso verde brillante, capaz de generar fotosíntesis incluso en condiciones secas- nos habla del poder de activación para la creación y transformación de la energía vital; para el cambio como única verdad declarada, lo que nos permite entrar en un proceso de renovación constante y en el goce de la buena salud.