Historia del árbol
Pequeño en tamaño, enorme en hermosura. El carbonero no sobrepasa los 12 metros de altura y su delgado tronco puede alcanzar unos 30 centímetros de diámetro, pero en el tope de esta apariencia frágil una copa aparasolada y casi plana se expande hasta 14 metros hacia los lados y hace que desde lejos parezca un dibujo perfecto. Sus pequeñas hojas delgadas, muy verdes, de agradable olor, asemejan las dormideras, y al igual que éstas se cierran en condiciones de poca luz o falta de agua. Y en medio de ellas, los carboneros sorprenden con una explosión de flores despeinadas, ramilletes de estambres con la apariencia de pelitos, blancos en la parte baja y fucsias profundo hacia las puntas. La belleza de esta flor dió origen a su nombre científico Calliandra (Kalos, bello y andros macho, haciendo referencia a los estambres). Es un arbol tropical, en Panamá, Colombia, Ecuador y Venezuela se tiene la fortuna de disfrutar de su sombra y de la belleza que impone en el paisaje, cuando uno de ellos se asoma en el horizonte. Si crece solitario en lugares donde le pega el pleno sol suele ser bajo con la copa casi plana, pero si está acompañado por otros árboles, saca a flote toda su capacidad y se levanta hacia la altura. Se le considera un aliado muy eficiente a la hora de estabilizar las riberas de ríos y quebradas, donde es común encontrarlo. Su nombre común proviene de la gran capacidad de su madera para generar fuego.
Mensaje oracular
Junto a los demás elementos, el fuego está presente en todo lo que existe en el universo. En los humanos, el fuego es la fuerza del espíritu, el impulso, lo que enciende una decisión, una ilusión, un sueño, una acción. También es la fuerza del carácter manifestada en la contundencia de la palabra, es la pasión. El Carbonero con sus hojas pequeñas y delicadas y sus flores de fuego da cuenta de la ambivalencia de este elemento, capaz de calentar y quemar. El fuego representa la transmutación de la materia y la energía, nos invita a reconocer un final como un nuevo comienzo. Todo acaba y empieza al mismo tiempo: a eso lo conocemos como transformación. Así como en medio de su follaje verde y aplanado saltan de pronto montones de flores incandescentes, o como cuando al sentirse acompañado se eleva hacia el cielo y crece. Este árbol también nos habla de la capacidad creadora. Al encontrarnos con Calliandra pittieri se nos invita a reconocer la potencia del fuego como impulso creador, a encontrar en lo que se hace la pasión movilizadora.