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Ceiba pentandra

Tarot-cards

ENCONTRAR TU BRILLO

Ceiba bonga, ceibo, pochote, huimba, lupuna, kapok

Historia del árbol

En medio del trópico un gigante atrae la atención con su enorme tronco, junto a cuya base emergen grandes raíces que hacen las veces de contrafuertes para garantizarle estabilidad. Con un grosor que alcanza los tres metros de diámetro, se puede alzar recto e imponente hasta los setenta metros de altura, con su corteza poblada de gruesas espinas cónicas. Ya en lo alto, extiende sus ramas gruesas y torcidas, formando pisos horizontales desde los que se despliegan grandes hojas palmadas.

Sus flores de color blanco, rosa o amarillo tienen cinco estambres, de donde proviene su nombre científico pentandra. Sus frutos son gruesas cápsulas alargadas, de quince centímetros de longitud, llenas de pequeñas semillas rodeadas de una fibra algodonosa llamada kapok, la cual se utiliza como aislante térmico y acústico en cámaras frigoríficas y aviones, o como relleno de colchones y almohadas. Su madera es tan blanda y porosa que se ha usado para la construcción de balsas o piraguas que surcan los ríos de la Amazonía.

Cuentan los abuelos tikuna en el Amazonas, que hubo un tiempo en que la selva era oscura y los rayos del sol no lograban acariciar el suelo, pues allí donde reinaba el silencio, en el centro del bosque, habitaba la gran ceiba, tan alta que tocaba las estrellas y tan gruesa que sus frondosas ramas se extendían sobre toda la inmensidad. Por esta razón, sus habitantes decidieron reunirse para tumbarla. Tardaron semanas en lograrlo, y a medida que iba cayendo, el sol iba entrando en la selva como un amanecer. La algarabía de los animales se escuchó en toda la selva y las plantas florecieron. Las enormes ramas de la ceiba cayeron en la gran cordillera de los Andes, rasgando la tierra de las montañas y haciendo brotar el agua, y el inmenso tronco cayó con tanta fuerza en el centro de la selva que formó el cauce del gran río Amazonas.

Mensaje oracular

En los días en que las sombras y la oscuridad se instalan, la ceiba bonga invita a recorrer la selva, para reconocer lo que ensombrece y transformarlo en un río inmenso por el que fluya la vida.

Es momento de identificar los pensamientos que bloquean nuestro brillo y llenar con algarabía y flores, con sonrisas y calma la propia vida al tener la certeza de que es un flujo que nutre y fertiliza. Se encuentra el brillo al permitirnos reconocer el gusto por lo que hacemos, vivimos y habitamos.

Al encontrarnos con la Ceiba pentandra se nos invita a preguntarnos ¿Qué nos hace brillar? ¿Con qué acciones nos llevamos a gustarnos y apreciar aquello que somos? Preguntas como estas son guía para momentos en los que todo parezca oscuro. Reconociendo nuestro propio brillo atraemos el brillo del universo hacia nosotros.