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Mangifera indica

Tarot-cards

DUALIDAD

Mango, melocotón de los trópicos

Historia del árbol

Pensar en mango nos evoca la exquisitez de su fruto comestible, nos activa el sentido del gusto y nos hace agua la boca. Su nombre científico proviene de Mangifera, versión latinizada del nombre malayo del fruto, manga, y el sufijo latino fer (producir); y de indica (procedente de la India). Aunque es una especie nativa de Asia y el archipiélago malayo, se cultiva ampliamente en todos los trópicos y subtrópicos del mundo. Su fruto tiene forma de drupa colgante, es jugoso y de textura fibrosa; en ocasiones ácido, otras veces dulce; de diferentes formas (la mayoría de las veces ovoide); de gran variedad en tamaños y colores (verde, amarillento, anaranjado y rojizo, con tintes morados); algunas veces con latex. Esta maravillosa planta tiene la característica de hibridizarse, lo que permite que su fruto se diversifique en formas, colores, olores, tamaños y sabores, y haya logrado asentarse en muchos lugares del mundo. Su fruto, rico en vitamina A, es muy apreciado en los países tropicales. Se consume principalmente fresco, aunque dentro de su gran variedad de presentaciones también se elaboran conservas y dulces. El árbol de mango puede alcanzar los veinte metros de altura. Es posible identificarlo a partir de su copa densa, más o menos redondeada, cuyas ramas se componen de hojas que semejan pompones en forma de lanza, de color contrastante entre el haz y el envés -verde oscuro en el primero y verde claro en el segundo- y que en estado juvenil presentan una tonalidad de coloración bronceada a rojiza. Su corteza por lo general es gruesa, de color negruzco, fisurada lateralmente, con látex resinoso. Las flores son racimos pequeños con aspecto piramidal, de color verde amarillento.

Mensaje oracular

Al igual que el mango la vida nos plantea con frecuencia una dualidad entre dos caminos: decidir entre lo maduro y lo biche se convierte en una metáfora permanente a la que nos enfrentamos. Si te encuentras ante una dualidad, el mango te invita a integrar ambos caminos, a encontrar el puente que une los que parecen opuestos. Nuevos enlaces mentales para ver las situaciones con una nueva perspectiva y, ante caminos divergentes, encontrar la manera de caminar por la vía del medio, la que nos lleva a recorrernos a nosotros mismos con nuestras propias contradicciones, a reconocer el camino del corazón. En nosotros está potenciarlos ambos como grandes maestros de vida: Mangífera indica está aquí para recordarnos que es posible aprovechar lo jugoso de la vida con todos sus contrastes. Encontrar provecho en todo lo que tiene para darnos, ser conscientes de ello, da lugar a miles de combinaciones posibles. Al encontrarnos con Mangifera indica se nos invita a disfrutar de la diversidad de sabores, olores, texturas y tamaños, nos lleva a reconocer que cualquier elección nos conducirá a la exploración de los sentidos y a reconocer la delicia de cada camino. Somos el camino.