Historia del árbol
Originario de las selvas húmedas del Amazonas y Centro América, estamos ante un árbol que sabe de esperas y paciencias. De raíz profunda y porte mediano, se alza hasta los 18 metros de altura, su copa densa y globosa alcanza entre ocho y nueve metros de diámetro, y su tronco, hasta cien centímetros de ancho. El ritmo de crecimiento y la vida de este árbol también son medias. Uno de sus atributos es su capacidad para aparecer y crecer en los bordes de bosques o potreros aislados, después de que otras plantas han favorecido las condiciones del área para su establecimiento.
Su corteza exterior luce estriada. Sus hojas están compuestas de pequeñas hojitas denominadas folíolos que, al ser estrujadas desprenden un intenso olor a fríjol muy característico. Las flores son de color violeta, peluditas y muy aromáticas, dispuestas en racimos terminales. Cuando está en etapa de fructificación, en la copa del árbol se observa una gran cantidad de puntos rojos: sus abundantes semillas de color naranja rojizo ubicadas al final de las ramillas.
Sus frutos son legumbres pequeñas, cubiertas por pelos muy densos de textura aterciopelada y color dorado ocre, en cuyo interior se encuentran de tres a cuatro semillas. Al abrir sus vainas, estas quedan expuestas, colgando de un hilo. Su color rojo o naranja brillante, con pintas negras en uno de sus extremos, las hace muy apetecidas para fabricar coloridas artesanías y hermosa bisutería, que incluso se remonta a los tiempos de los incas.
Mensaje oracular
El chocho nos habla de aquietamiento e inspiración, como meditación que propicia el acto creativo. Así como es mágica la radiante producción de semillas del chocho, así mismo lo puede ser la elaboración de bellos objetos a partir de ellas, como vía para activar la creatividad y poner la vida en inspiración y calma. El mismo árbol es propicio para ello por su carácter acogedor; por su apariencia peluda, esponjosa que abraza, abriga y brinda suficiente sombra; acercarse a él es apreciar la belleza, activar la visión y el olfato: su color ferruginoso, sumado a su aroma afrijolado, son atributos que ayudan a contemplar y disfrutar el momento presente.
La invitación es a realizar una pausa bajo la sombra del chocho, a activar los sentidos y aquietar el espíritu mediante actividades manuales como la elaboración de artesanías. Es momento de edificar con las manos y el propio esfuerzo aquello que se desea construir para la vida; los artesanos enseñan mucho de esto porque con paciencia y tesón fabrican atavíos preciosos.
Al encontrarnos con Ormosia colombiana se nos invita a regalarnos un espacio de meditación activa, realizando alguna actividad con nuestras manos o una acción inspiradora que nos regale calma.